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lunes, 27 de enero de 2014

Un soldado republicano discrepa de TV3 explicando la entrada de los nacionales en Barcelona.

Hoy hace 75 años que las tropas nacionales entraron en Barcelona. La capital había sufrido 3 de locura y desorden. Recogía el fruto de la siembra ideológica del marxismo mas radical: nacionalismo (ERC-ESTAT CATALA), anarquismo (CNT-FAI POUM), socialismo (PSOE), comunismo (PCE)… Una mezcla letal. Persecución ideológica, chekas, torturas estalinistas, asesinatos políticos, destrucción del patrimonio histórico artístico, quema de iglesias, saqueos generalizados, cierre de empresas, expropiaciones, y mas de 10.000 crímenes sin juicio, en los muros de Sta. Helena (Montjuich) donde su responsable político, el presidente de tanta barbarie, Companys, seria fusilado esta vez sin el perdón a su condena a muerte conmutada tras su golpe en 1934 (costo la vida a 46 personas, 38 civiles y 8 militares), y tras un juicio sumarísimo, algo que el jamas dio a sus victimas. La Generalidad fue inútil cuando no cómplice de las barbaridades que pasaban a Cataluña.



El relato nacionalista nos dice que “España” conquistó “Cataluña” ese día. No es verdad. Joan Font Peydró era un soldado del ejército republicano que se había escondido, como tantos otros, para evitar seguir una retirada inútil. Así narra sus impresiones del momento de la liberación:
“Cuando llegamos a la Diagonal, la bandera que vimos pasar desde el balcón apenas ha podido recorrer unos metros. Los primeros soldados desaparecen entre una muchedumbre que los abraza, que los vitorea, que besa la bandera. Esto no se puede describir. Hay que vivirlo para tener una idea de tales momentos. Van llegando más tropas. Y es un río de gente el que los asalta (…) Un enorme trimotor vuela bajísimo a lo largo de la Diagonal. Miles de niños le saludan. Unos tanques van caminando airosos; pero casi no se los ve. El gentío se ha encaramado en ellos y tremolando banderas y vitoreando a España y a Franco, los hace desaparecer entre olas de alegría. Ya ha llegado la noticia a todas partes. Barcelona se ha lanzado a la calle. Y se desborda de entusiasmo. Llegamos a la plaza de Cataluña. Brillan algunas luces. Empiezan a rasgarse las tinieblas. Todo parece un sueño. En todas partes, el mismo entusiasmo. Y banderas españolas. ¡Muchas banderas!”.


Un historiador inglés, James Cleugh , ratifica las impresiones de Fuente:
“Los soldados eran obstaculizados en su avance, no por la resistencia del enemigo sino por las densas multitudes de demacrados hombres, mujeres y niños que afluían desde el centro de la ciudad a darles la bienvenida, vitoreándolos en un estado  que bordeaba la histeria.
Y el general Yagüe , que mandan las tropas que entraron en Barcelona, dijo el mismo día 26 de enero de 1939 :
“Nos han hecho el recibimiento más entusiasta que yo he visto (…) He asistido a la conquista de las cuatro provincias del Norte: he paseado la bandera nacional y el escudo de Navarra por Aragón, por Castellón, por todas partes y en ningún sitio, os digo, en ningún sitio nos han recibido con el entusiasmo y la cordialidad que en Barcelona.

Ya ven: un catalán del ejército republicano, un historiador inglés y un general de Franco nos explican lo mismo. Barcelona recibió con entusiasmo expansivo del ejército nacional. “España” no conquistó “Cataluña”, la libero. La guerra de 1936-1939 fue una guerra civil entre españoles, y por tanto entre catalanes.
No dejemos que el nacionalismo repita la discordia y la fragmentación entre los catalanes.

jueves, 16 de enero de 2014

Museo de Hamburgo desvela los crímenes de los Aliados


Un nuevo museo en la ciudad alemana de Hamburgo ha demostrado ser muy popular entre los turistas, ofreciendo por ejemplo que durante la Segunda Guerra Mundial, fueron los Aliados comenzaron los bombardeos en masa sobre civiles, pero en la propaganda de la posguerra siempre se acusó a la alemanes de poner en marcha el "blitzkrieg", como fue el caso del bombardeo de ciudades como Dresde o Hamburgo.
El museo, que se encuentra en las ruinas bombardeadas de la Iglesia de San Nicolás en el centro de la ciudad, fue inaugurado el año pasado y es el primero en Alemania dedicada exclusivamente al sufrimiento de los alemanes durante la guerra.
La iglesia donde se encuentra el museo fue un punto central de navegación para los bombarderos aliados, con su alta aguja gótica (siendo el segundo edificio más alto de Hamburgo) es fácilmente visible.
"El mito en Gran Bretaña ha sido que nos bombardearon objetivos militares y los alemanes bombardearon a la población civil, pero es casi exactamente lo contrario", dijo el profesor Overy. "Los alemanes trataron de bombardear objetivos militares y para mediados de 1941 los británicos habían renunciado a esa idea y quería aplastar los centros de las ciudades".
El museo conmemora el aniversario del gran ataque británico, cuyo nombre en código Operación Gomorra. El ataque durante la última semana de julio de 1943, creó una de las mayores tormentas de fuego planteadas por la RAF y la USAAF en la Segunda Guerra Mundial, matando a 42.600 civiles e hiriendo a 37 000 en Hamburgo y destruyendo prácticamente toda la ciudad.

Fuente: El Occidental

jueves, 2 de enero de 2014

Granada 1492: cuando los españoles luchaban por España

 

2 de enero de 1492, fecha de La toma de Granada, que aún dada su gran importancia es prácticamente desconocida -gracias a la censura de profesores y educadores-. Es, en realidad, mucho más que el sitio y captura de la ciudad; es una auténtica guerra que dura once años y que se inicia con la toma de la plaza de Alhama.

Los dos factores determinantes de la victoria hispana fueron, por un lado, la pujanza económica y militar de los reinos cristianos peninsulares, acrecentada por la unión de las coronas de Castilla y Aragón en las personas de sus monarcas Isabel y Fernando y, por otro lado, la cada vez mayor debilidad del reino de Granada constantemente envuelto en intrigas palaciegas que impedían la estabilidad en el poder de los sucesivos emires.

En 1.483 el emir Muley Hassan es destronado, mientras intentaba en vano recuperar la ciudad de Alhama, en una conspiración urdida por su propia esposa Fátima con ayuda abencerraje para entronizar a su hujo Muhammad XII (conocido como Boabdil “el chico”). Muley Hassan se refugia con sus huestes en el castillo de Mondújar junto a su hermano y lugarteniente El Zagal y, con el apoyo de la poderosa falmilia de los Venegas, logra vencer a las tropas de Boabdil en la batalla de la Axarquía en 1.483. De este modo se inicia en Granada una guerra civil que consigue ganar Boabdil gracias al apoyo prestado por los Reyes Católicos a cambio de rendirles vasallaje.

Muerto Muley Hassan, Boabdil y El Zagal (sobrino y tio) acuerdan repartirse el reino por mitades; la oriental para Boabdil y la occidental para El Zagal, lo que debilita aún más sus posibilidades de supervivencia. Al poco tiempo los Reyes Católicos consiguen el control de la zona occidental tomado Ronda en 1.485 y Málaga y las demás ciudades en los tres años siguientes, gracias a la rendición de El Zagal que acepta entregar los territorios, rendir vasallaje a los Reyes Católicos y prestar apoyo para la toma de Granada a cambio de conservar tierras y servidumbres.

Por su parte, Boabdil fue capturado en la defensa de la ciudad de Loja pero fue liberado con la condición de rendir la ciudad de Granada, pacto que evidentemente incumplió. Por ello, los Reyes Católicos establecen frente a la capital el Campamento de la Santa Fe en 1.489 el cual, tras un devastador incendio fue convertido en ciudad en 1.491.

El constante asedio de la capital y su consiguiente aislamiento y el descontento popular frente a las miserias del asedio, las hambres y las enfermedades, obligan a Boabdil a rendirse. La rendición se plasma en el histórico documento de las Capitulaciones que supone, además de la rendición y toma de Granada, el fin del último reino musulmán de la península y de ocho siglos de ocupación musulmana. En el lado cristiano, la toma de Granada significa el fin del avance hacia el sur lo que exigía la apertura de nuevos horizontes (casualmente andaba por allí un tal Cristóbal Colón).

Fuente: ElOccidental.es

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mandela: Como convertir a un terrorista en héroe

 



Nelson Mandela en 1937
Que el cine es un instrumento de opresión ideológica y de lavado de cerebro no es un secreto para nadie. Y si no que se lo digan al cine español, que viene haciendo exactamente eso. En España, fechorías como la de la “memoria histórica” jamás hubieran sido posibles sin la manipulación de masas que ha supuesto el cine español en los últimos años. Eso sucede también a nivel internacional y un buen ejemplo de ello es la película Invictus, que da una imagen completamente distorsionada de uno de los iconos de la progresía -y también de los liberales- de todo el mundo: Nelson Mandela. La película supone un serio intento de consolidar al antiguo líder del Congreso Nacional Africano (CNA) como un ídolo moderno.
Clint Eastwood relata en Invictus el triunfo del equipo sudafricano de rugby liderado por François Pienaar en la Copa del Mundo de rugby. El triunfo queda asociado a la figura de Nelson Mandela, que da a los miembros del equipo los uniformes verdes y amarillos, símbolo de la “Nueva Sudáfrica” post-apartheid. El hábil gesto de Mandela le ganó el apoyo de muchos sudafricanos blancos y consiguió que buena parte de la población le identificara con los colores nacionales. Sin embargo esto no es todo, ya que tan solo se trataba de un mero gesto en el océano de la violencia marxista que asolaba la Sudáfrica de entonces.
br> La película edifica toda su estrategia de manipulación sobre los estereotipos raciales políticamente correctos de los blancos fanáticos y crueles y los negros oprimidos y bondadosos. Se trata de un estereotipo ya recurrente en el cine y en los medios en general, muy empleado en la guerra de propaganda que ciertas fuerzas -especialmente interesadas en la progresión del Nuevo Orden Mundial- emplean contra Occidente. En estas coordenadas, pronto resulta evidente que detrás de Invictus, una película magistralmente llevada y de enorme belleza cinematográfica, hay una clara intencionalidad política.
Primero, lo más sorprendente es la manera en que el triunfo se vincula a la figura de Nelson Mandela, por entonces solo un astuto político más al servicio del imperialismo soviético. Su estrategia de apoyo al equipo de rugby, en contra de las intenciones de su propio partido, constituyó un movimiento genial que, si bien aparece en la película, ignora deliberadamente el contexto complejísimo de la Sudáfrica de entonces. Eastwood no puede -no puede honestamente- separar la figura de Mandela de los treinta años de terrorismo y violencia por parte su CNA. En este sentido, la película recurre a reiterados flashbacks del encarcelamiento de Mandela en la isla de Robben, un lugar donde, según la película, parece que Mandela fue a parar por oponerse al apartheid. De manera subrepticia, se oculta que otros personajes de la Sudáfrica de entonces, como el obispo Desmond Tutu, se opusieron igualmente al apartheid sin ser jamás encarcelados. Entonces, ¿por qué fue encarcelado Mandela? El hecho es que Madela no recibió siquiera el apoyo de Amnistía Internacional ya que, pese a cometer numerosos crímenes violentos, habia tenido un juicio justo y había sido razonablemente sentenciado.
Mandela era el dirigente del brazo armado del CNA y del Partido Comunista de Sudáfrica, el célebre “Umkhonto we Sizwe”. Fue hallado culpable de 156 actos de violencia pública que incluían oleadas de atentados con bomba, muchos de ellos en lugares públicos, como el atentado de la estación de ferrocarril de Johannesburgo. Pese a que el presidente Botha ofreció a Mandela la libertad en varias ocasiones si renunciaba a la violencia, su ofrecimiento siempre fue rechazado. La película transmite la idea de que los negros tienen todo que perdonar a los blancos y que este es el fin de la historia. No se dice una palabra de las décadas de violencia espantosa del CNA no solo hacia los blancos sino hacia otros negros que no pertenecían al CNA. La Sudáfrica del apartheid, pese a todos sus defectos, atraía a dos millones de trabajadores de las naciones vecinas, muchas en poder de regímenes marxistas, fracasados y sanguinarios. La película silencia las bombas en los grandes almacenes o incluso en instalaciones nucleares, la supresión de críticos y opositores o el terrible necklacing -la especialidad de las guerrillas de CNA- en el que la gente, con frecuencia otros negros, eran quemados vivos con un neumático en torno al cuello incendiado con gasolina. Por entonces, los terroristas de Mandela asesinaron y torturaron a miles de campesinos blancos para, más tarde, reintegrarse en el Ejército Sudafricano actual, sin que ninguna plañidera internacional haya pedido un “ajuste de cuentas” como se hace con Chile o Argentina. Por muchísimo menos de lo que Mandela hizo en su día, Hamas o Hizbolah son tildadas de “terroristas” en todo el mundo occidental.
Tampoco habla la película del apoyo de Mandela y su partido a regímenes así mismo sanguinarios como el régimen castrista, el de Robert Mugabe o el régimen chino. Aunque Invictus liga la victoria del equipo de rugby a la figura de Mandela, no hace igual, como correspondería en justicia, con el crimen galopante y la ruina de la economía. En la película, solo durante un momento Mandela mira los titulares de un periódico en el que se habla de crimen y ruina económica. Esto no hace justicia en absoluto a la situación real: de hecho, durante los 46 años de gobierno del Partido Nacional, 18.000 personas murieron en tumultos, atentados o en calidad de víctimas de la policía o el ejército. La cifra contrasta con las 20.000-25.000 personas que mueren todos los años en la actual Sudáfrica, en tiempo de paz, convertida en uno de los países más violentos del mundo. Además, la Sudáfrica del apartheid, abominada por todos, se hallaba entonces en una situación económica que hoy debería de envidiar: pese a estar entonces acosada por el bloque soviético en un amplio frente subversivo y por las sanciones de los EEUU y sus aliados, pese a sostener una guerra instigada desde Cuba en su frontera, el Rand era mucho más fuerte de lo que es hoy. La Sudáfrica de Nelson Mandela, sin ninguno de esos problemas, es ya un gigantesco fiasco económico y ha dejado de sacar las castañas del fuego a los países circundantes que, dicho sea de paso, cuentan con todas las bendiciones de la comunidad internacional de naciones “democráticas”.
Por último, queda por señalar el giro copernicano impuesto por el gobierno de Mandela en lo moral. De hecho, precisamente él y sus camaradas del CNA son quienes legalizaron en Sudáfrica cuestiones como el aborto -legal desde el 1 de febrero de 1997-, la pornografía y el juego. Nada de esto sale en la película, por supuesto. Como tampoco sale -ha sido completamente distorsionado- la importancia que para los componentes de aquél equipo de rugby tenía su fe cristiana. Sorprendentemente, y pese a que la película indica justo lo contrario, es un hecho constatable que aquél histórico equipo oraba tras cada victoria en el terreno de juego. El propio líder del equipo, François Pienaar, declaró en una entrevista a la BBC en 1995 tras la victoria que, cuando sonó el silbato que indicaba el final del encuentro “me puse de rodillas. Soy cristiano y quería decir una rápida plegaria por hallarme en aquél acontecimiento maravilloso y no solo por ganar. De repente, todo el equipo estaba en torno mío; fue un momento especial”.
Toda este simplismo a la hora de tratar una situación incomprensible sin conocer el contexto africano de entonces, la guerra fría y el papel del CNA en la subversión de todo el Sur de África, solo puede entenderse como un acto de pura propaganda, encaminada a fabricar un falso héroe a la medida de los intereses de la mundialización.

Fuente: El silencio de la verdad

domingo, 1 de diciembre de 2013

Un partido portugués propone la unión con España.


La Raya es como conocen miles de españoles a la línea que separa España de nuestro vecino atlántico. La Raya -o a Raia si preguntas del lado portugués-, porque para quienes hacen su vida en torno a ella el término “frontera” suena demasiado duro, a una separación que no responde al día a día. Son 1.200 kilómetros que han permanecido casi inmutables desde que ambos reinos las fijaron hace 750 años. Desde entonces solo ha sido necesario modificarla en una ocasión, para devolver en 1801 el municipio de Olivenza a la Corona Española. Es una de las fronteras más antiguas de Europa y, sin embargo, de las más permeables. Los rayanos se han acostumbrado a vivir con un pie en cada lado y a nadie se le escapan las similitudes que existen entre ambos países en cuanto a clima, geografía o fauna, pero también de carácter, cultura o historia. Desde que en 1668, tras la Guerra de Restauración, Portugal se desvinculara por última vez del control español, han sido multitud las figuras del mundo político y cultural que han abogado por diluir, e incluso suprimir, la famosa raya.
Ahora, un partido portugués recupera ese movimiento, huérfano tras la muerte en 2010 del premio Nobel José Saramago. Desde el año pasado, el Movimiento Partido Ibérico (MPI) aboga en el país vecino por acercar a ambos estados hacia una unión política y económica mayor, una estrecha colaboración que quizá en un futuro elimine por completo la línea que los divide. Aunque el objetivo es alcanzar en algún momento una confederación  ibérica, e incluso una federación de estados, por el momento las propuestas son más prácticas.
Banco Central Ibérico.
Uno de las motores que han configurado el partido, que se autodefine como progresista, es la lucha conjunta de España y Portugal contra la crisis económica. De hecho, aunque parte de ideas anteriores, fue el rescate al país vecino lo que impulsó a su fundador, Paulo Gonçalves, a poner negro sobre blanco alguna de sus prioridades.
Probablemente la principal sea la creación de un Banco Central Ibérico que preparara el camino de los dos países fuera del euro. A juicio de Gonçalves es imprescindible afrontar esa reflexión sobre si la divisa europea es la más adecuada para la península o si convendría crear una nueva moneda peninsular. Sostiene que la unión de ambas economías más allá del mandato europeo permitiría recuperar el poder de decisión sobre las políticas monetarias y aumentaría la capacidad de España y Portugal para influir en los mercados. Sus casi 58 millones de habitantes quedarían cerca de los 60 de Italia o los 62 del Reino Unido.
Además, crecería el peso de Iberia en Latinoamérica, donde las relaciones diplomáticas y comerciales de ambos países se complementan. Sería por historia el principal referente mundial para los gobiernos de todo el subcontinente. Algo similar, en menor medida, ocurriría en África gracias a la implantación de las multinacionales peninsulares en las antiguas colonias.
Otro de los puntos fundamentales es la unión fiscal y bancaria, con organismos de control únicos que armonicen los criterios de saneamiento del sistema financiero, pero también que las contribuciones se igualen en toda la península.
Las ambiciones del partido no acaban ahí. La confederación que propone Gonçalves compartiría todos los ministerios menos Justicia, Defensa e Interior, con un titular de cada país compartiendo cartera, de forma que se puedan unificar las políticas fundamentales para el despegue del país. En este sentido, desde el partido portugués se destaca la necesidad de impulsar el turismo y la pesca, dos de las señas de identidad de la península. Efectivamente, su anhelada Iberia sería, con casi 4.000 kilómetros de costa, uno de los países más volcados hacia el mar, pero también uno de los que más centros turísticos y puntos considerados patrimonio de la humanidad por la Unesco albergaría.
Ese sueño, sin embargo, sigue aún lejos. Gonçalves reconoce que en ciertos círculos de Portugal el tema sigue teniendo algo de “tabú”, pese a la existencia de una fuerte corriente de opinión en este sentido. Durante su primer año de vida, el MPI cuenta ya con varios centenares de simpatizantes y colaboradores en Portugal, pero también en España, donde no descartan fundar un “partido gemelo”. La realidad es que, aunque de mínimo peso político, ya existe una formación que lo contempla. Izquierda Republicana, heredero del partido fundado por Manuel Azaña y ahora integrado en la coalición de Izquierda Unida, renovó el año pasado su apuesta por un “federalismo iberista” como alternativa al actual Estado de las autonomías.
Los símbolos del movimiento hay que buscarlos, de hecho, en el siglo XIX. El más aceptado es la bandera ibérica diseñada por el escritor y diplomático español Sinibaldo de Mas y Sanz en 1854. Está compuesta de cuatro cuadros con los colores de la bandera monárquica portuguesa a la izquierda (blanco y azul) y los de la bandera monárquica española a la derecha (rojo y amarillo).
Una mayoría a favor.
Esa presencia casi testimonial en las actuales instituciones de España y Portugal contrasta con la aceptación que la idea tiene en ambos países según las encuestas. En 2009 la Universidad de Salamanca comenzó a elaborar, en colaboración con la Universidad Complutense y dos centros de estudios sociológicos de Portugal, un barómetro de Opinión Hispano-
 Luso. En él, entre otros aspectos, se preguntaba por una hipotética unión entre ambos estados. Los primeros datos sorprendieron a los expertos. Un 30,3% de los españoles apoyaba una federación ibérica. En Portugal el respaldo era aún mayor, del 39,9%.
Aunque el proyecto se canceló el pasado año, la tendencia iba en ascenso. Según Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología de la UCM y director del barómetro, la crisis, lejos de ahogar esa idea de una península unida, la ha fortalecido. Cuanto mayor ha sido el deterioro de la economía, más adeptos se han sumado a la propuesta.
En efecto, durante los tres años que se realizó la encuesta el respaldo a una federación ibérica no hizo más que ascender en los dos países. En 2010 un 45,6% de los portugueses apoyaban la idea y en 2011 ya eran el 46,1%. Bajaron al mismo tiempo quienes se oponían frontalmente a la propuesta, que el último año no alcanzaban ni el 30%.
En España somos más reticentes. Pese a que en 2011 ya era un 39,8% de la población el que apoyaba la idea (9,5 puntos más que un año antes), se seguía oponiendo a ella aún un 34,6% de los encuestados. El porcentaje de rechazo, aunque significativo, fue por primera vez ese año menor que el del apoyo.
En todo caso, más allá de las evidentes diferencias, la sintonía entre españoles y portugueses no es nueva. Incluso políticamente, ambos países han caminado por la Historia muchas veces de la mano. Ambos fueron grandes potencias de ultramar y perdieron sus posesiones en el lento goteo de los siglos. Ambos iniciaron también el siglo XX con una República que dio paso a cerca de medio siglo de regímenes autoritarios. La Revolución de los Claveles de 1974 dio esperanzas a quienes preparaban el despertar de España tras la muerte de Franco. Su nueva Constitución inspiró en parte la nuestra. Y todo separado por una raya que pocas veces ha sido más que eso.
La amenaza de Barrancos.
Las similitudes y la cercanía también han traído quebraderos de cabeza a los gobernantes. Es paradigmático el caso de Barrancos, un pequeño pueblo rayano de apenas 2.000 habitantes situado en el Alentejo pero que mira constantemente a España. La localidad más próxima es la española Encinasola, a nueve kilómetros de distancia, 12 menos que Santo Aleixo da Restauração, el municipio portugués más cercano. Los habitantes de Barrancos han desarrollado incluso un idioma propio y ya oficial, el barranqueño, que mezcla las lenguas de un lado y otro de la frontera.
El conflicto estalló por las corridas. En Portugal la ley prohibe matar al toro durante los festejos. Se le inmoviliza. En Barrancos, en cambio, la tradición de corte español mandaba que fuera el estoque y no las manos desnudas de los toreros, como en el resto del país, quien pusiera fin a la corrida. Durante años se solucionó de forma eminentemente práctica. Cuando llegaba el momento de entrar a matar, el alcalde, la policía y el resto de autoridades se daban discretamente la vuelta para no verlo. Ojos que no ven, ley que no entiende.
Las protestas continuadas de los grupos animalistas forzaron al Gobierno portugués a tomar cartas en el asunto, pero cuando intentó controlar los festejos, el pueblo montó en armas. Las calles se llenaron de banderas de España y amenazaron con unirse de forma unilateral a nuestro país. El Gobierno cedió y el conflicto acabó zanjándose en 2002 con una ley que excluye los festejos de Barrancos de la normativa del resto de Portugal.
La idea de las banderas la rescataron hace poco en Valença do Minho, un municipio portugués de 15.000 habitantes al que los recortes sanitarios han dejado sin Servicio de Atención Permanente. Igual que en el caso de Barrancos, la localidad más cercana, Tui –a menos de tres kilómetros de Valença–, es española. Para encontrar unas urgencias del sistema portugués tendrían que viajar hasta Monçao, a 18 kilómetros del pueblo. La protesta llenó con un millar de banderas de España las calles del Valença, en parte para denunciar el abandono de Portugal, en parte para agradecer la atención que les dan en Tui a quienes acuden al servicio.
Aún más conciliadora es la historia de Rihonor de Castilla, en Zamora, y Río de Onor, en Bragaza (Rohonor de Arriba y de Abajo para su habitantes). Hartos de la cadena que partía en dos el pueblo, los vecinos decidieron en 1990 retirarla para siempre.
No se puede hablar de una unión entre España y Portugal sin que alguien mencione el fútbol, un deporte que se vive con la misma pasión a ambos lados de la frontera. Nuestro país, actual campeón del mundo y bicampeón de Europa, ganaría para sus filas a figuras como Cristiano Ronaldo o Pepe, que pasarían a ser referentes nacionales. Pero también a Mourinho, no lo olviden.

Fuente: http://www.tiempodehoy.com/espana/un-partido-portugues-resucita-el-iberismo

martes, 26 de noviembre de 2013

Yukio Mishima, el último samurái

 


Su vida

Hijo de Azusa Hiraoka, secretario de Pesca del Ministerio de Agricultura. Pasó los primeros años de
Exento del servicio militar por sufrir tuberculosis, no participó en la guerra, suceso que él mismo entendió como una humillación. Generacionalmente es considerado parte de la “segunda generación“ de escritores de posguerra, junto con Kōbō Abe.

Su ensayo más importante, Bunka boueiron (En defensa de la cultura), defendía la figura del Emperador, como la mayor señal de identidad de su pueblo. Más tarde formaría la Sociedad del Escudo (Tatenokai), con un fastuoso uniforme que él mismo diseñó y en el que pretendía reencarnar los valores nacionales de "su" Japón tradicional.

Durante los años 60 escribió sus más importantes novelas.

Dentro de estas obras, destaca su tetralogía El mar de la fertilidad, compuesta de las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel (esta última editada póstumamente), que, en su conjunto, constituyen una especie de testamento ideológico del autor, que se rebelaba contra una sociedad para él sumida en la decadencia moral y espiritual.

A la edad de 12, Mishima comenzó a escribir sus primeras historias. Leyó vorazmente las obras de Wilde, Rilke, y numerosos clásicos japoneses. Aunque su familia no era tan rica como las de los otros estudiantes de su colegio, Natsu insistió en que asistiera a la elitista Escuela Peers (donde acudía la aristocracia japonesa, y de forma eventual, plebeyos extremadamente ricos).

Después de seis desdichados años de colegio, continuaba siendo un adolescente frágil y pálido, aunque empezó a prosperar y se convirtió en el miembro más joven de la junta editorial en la sociedad literaria de la escuela. Fue invitado a escribir un relato para la prestigiosa revista literaria, Bungei-Bunka (Cultura literaria) y presentó Hanazakari no Mori (El bosque en todo su esplendor). La historia fue publicada en forma de libro en el año 1944, aunque en una pequeña tirada debido a la escasez de papel en tiempo de guerra.

Mishima fue llamado a filas de la Armada japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando pasó la revisión médica coincidió con que estaba resfriado, y de forma espontánea le mintió al doctor de la armada sobre que tenía síntomas de tuberculosis y debido a ello fue declarado incapacitado. Aunque a Mishima le alivió mucho el no tener que ir a la guerra, continuó sintiéndose culpable por haber sobrevivido y haber perdido la oportunidad de una muerte heroica.

Aunque su padre le había prohibido escribir ninguna historia más, Mishima continuó escribiendo en secreto cada noche, apoyado y protegido por su madre Shizue, quien era siempre la primera en leer cada nueva historia. Después de la escuela, su padre, que simpatizaba con los nazis, no le permitiría ejercer una carrera de escritor, y en lugar de ello le obligó a estudiar Ley alemana. Asistiendo a clase durante el día y escribiendo durante la noche, Mishima se graduó en la elitista Universidad de Tokio en el año 1947 en Derecho. Obtuvo un trabajo como funcionario en el Ministerio de Finanzas del Gobierno y se estableció para una prometedora carrera.

Sin embargo, acabó tan agotado que su padre estuvo de acuerdo con la dimisión de Mishima de su cargo durante su primer año, para dedicar su tiempo a la escritura.


Tras Confesiones de una máscara, Mishima trató de dejar atrás al joven hombre que había vivido sólo dentro de su cabeza, continuamente coqueteando con la muerte. Intentó vincularse al mundo real y físico, realizando una estricta actividad física. En 1955, Mishima practicó entrenamiento con pesas, y no interrumpió su régimen de entrenamiento de tres sesiones por semana durante los últimos 15 años de su vida. Del material menos prometedor forjó un impresionante físico, como muestran las fotografías que se hizo. También llegó a ser muy hábil en Kendō (el arte marcial japonés de la esgrima).

Después de considerar brevemente el enlace con Michiko Shoda—ella se convertiría después en esposa del Akihito—se casó con Yoko Sugiyama en 1958. En los tres años siguientes la pareja tuvo una hija y un hijo.

En el año 1967, Mishima se alistó en las Fuerzas de Autodefensa de Japón y tuvo un entrenamiento básico. Un año más tarde formó la Tatenokai (Sociedad Escudo), milicia privada compuesta sobre todo por jóvenes estudiantes patrióticos que estudiaban principios de artes marciales y disciplinas físicas y que fueron entrenados a través de las Fuerzas de Autodefensa de Japón bajo la supervisión de Mishima.

En los últimos diez años de su vida, Mishima actuó en varias películas y codirigió la adaptación de una de sus historias, Yûkoku.

Suicidio heróico

El 25 de noviembre de 1970, Mishima y cuatro miembros de la Tatenokai visitaron con un pretexto al comandante del Campamento Ichigaya, el cuartel general de Tokio del Comando Oriental de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. Una vez dentro, procedieron a cercar con barricadas el despacho y ataron al comandante a su silla. Con un manifiesto preparado y pancartas que enumeraban sus peticiones, Mishima salió al balcón para dirigirse a los soldados reunidos abajo. Su discurso pretendía inspirarlos para que se alzaran, dieran un golpe de estado y devolvieran al Emperador a su legítimo lugar. Sólo consiguió molestarlos y que le abuchearan y se mofaran de él. Como no fue capaz de hacerse oír, acabó con el discurso tras unos pocos minutos. Regresó a la oficina del comandante y cometió seppuku. La costumbre de la decapitación al final de este ritual le fue asignada a Masakatsu Morita, miembro de la Tatenokai. Pero Morita, no fue capaz de realizar su tarea de forma adecuada: después de varios intentos fallidos, le permitió a otro miembro de la Tatenokai, Hiroyasu Koga, acabar el trabajo. Morita entonces intentó el seppuku y fue también decapitado por Koga.

Otros elementos tradicionales del suicidio ritual fueron la composición de jisei, (un poema compuesto por uno mismo cuando se acerca la hora de su propia muerte), antes de su entrada en el cuartel general.
su infancia bajo la sombra de su abuela, Natsu, que se lo llevó y lo separó de su familia inmediata durante varios años. Natsu provenía de una familia vinculada a los samurái de la era Tokugawa, ella mantuvo aspiraciones aristocráticas -el nombre de juventud de Mishima, "kimitake", significa "príncipe guerrero"- aun después de casarse con el abuelo de Mishima, un burócrata que había hecho su fortuna en las fronteras coloniales.

Mishima preparó su suicidio meticulosamente durante al menos un año y nadie ajeno al cuidadosamente seleccionado grupo de miembros de la Tatenokai sospechaba lo que estaba planeando. Mishima debía haber sabido que su intento de golpe jamás podría haber tenido éxito y su biógrafo, traductor, y antiguo amigo John Nathan sugiere que fue sólo un pretexto para el suicidio ritual con el cual Mishima tanto había soñado. Mishima se aseguró de que sus asuntos estuvieran en orden e incluso tuvo la previsión de dejar dinero para la defensa en el juicio de los otros 3 miembros de la Tatenokai que no murieron.

Legado

El suicidio de Mishima ha estado rodeado de mucha especulación. En el momento de su muerte acababa de terminar el libro final de su tetralogía El mar de la fertilidad, compuesta por las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel (esta última editada póstumamente), que, en su conjunto, constituyen una especie de testamento ideológico del autor, que se rebelaba contra una sociedad para él sumida en la decadencia moral y espiritual. Fue reconocido como uno de los más importantes estilistas del lenguaje japonés de posguerra.

Mishima escribió 40 novelas, 18 obras de teatro, 20 libros de relatos, y al menos 20 libros de ensayos así como un libreto. Una gran porción de su obra se compone de libros escritos rápidamente sólo por los beneficios monetarios, pero incluso no teniendo en cuenta estos, seguimos teniendo una parte sustancial de su obra.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El Frente Rojo (1936)


Eran jóvenes. Eran alegres. Los que les asesinaron no pensaron en ello, ni pensaron en los llantos de sus madres. No olvidaron, sin embargo, el remojar sus gargantas en la suciedad de la taberna. Los que les asesinaron llevaban la marca inconfundible de degenerados.
 

Fueron los mismos que nos prometían paraísos rojos, los que nos aseguraban con aire de triunfo que en Rusia no existía el matrimonio y que se podía gozar ilimitadamente de sucios placeres. Fueron los mismos que vendían postales clandestinas en los cabarets de los bajos fondos.
 

Los nuestros eran alma y vida de España. Sus camisas azules marcaban un perfil claro en días disciplinados, limpios, heroicos. Sus ARRIBA ESPAÑA contrastaban con los grititos infames de los homosexuales que los asesinaron. Y es que en las filas de la antiespaña bulle todo lo zafio, todo lo repugnante, todo lo degenerado.
 

Miradlos, ahí los tenéis. Son infamia y podredumbre; el chulito pistolero, la niña comunista, estudiante en apariencia, el poeta revolucionario, amigo del cabaret y fabricante de poesías chabacanas; los literatos rojos, grandes creadores de artículos de compra=venta y los comerciantes de pasquines y manifiestos subversivos; los “leaders” socialistas, burgueses, llenos de millones mal ganados, que se atreven a hablar de los “pobrecitos proletarios”.

  No hay más: ahí los tenéis a todos; ellos forman el frente rojo.
 

¿Los obreros? Los obreros son sangre y suelo de España, son energía y vida de España, son parte de los nuestros. No los creáis enemigos aunque griten contra nosotros, aunque nos apedreen, aunque sean capaces de disparar contra nosotros. No, camaradas: no son enemigos todos los que os miran con malos ojos cuando voceáis nuestro periódico, cuando repartís nuestras hojas. Son parte misma de nuestras Falanges.
 

Llegará un día en que todos los españoles nos abracemos con sincera emoción, un día a partir del cual ya no caerán más nuestros, ya no habrán más luchas, ya no habrá más partidos. Este día veréis, camaradas, como todos los que ahora consideráis enemigos levantan su brazo en signo de amor, en signo de imperio y también veréis como ese frente rojo, -y ese poeta revolucionario, ese chulito comunista, ese banquero socialista- huye otra vez a sus antiguos menesteres –vicio, podredumbre y degeneración-.

Ese día será de paz entre los hombres y en el veréis sonreír a nuestros camaradas muertos, formados en el más allá y gritando un súper humano ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Artículo censurado por el gobierno de la II Segunda República en 1936. Escrito por José Antonio Primo de Rivera.


Fuente: http://joseantonioeldesconocido.blogspot.com.es/2012/10/el-frente-rojo.html

miércoles, 9 de octubre de 2013

Schmiss, Tradición Guerrera

Dichas cicatrices o marcas se conocen como Schmiss y en realidad eran consideradas cicatrices de honor.
Todo proviene de unos duelos típicos de algunas sociedades o asociaciones estudiantiles y universitarias germanas. Dentro de las mismas se seguían algunas tradiciones y rituales, entre las que estaban los mensur. Esta palabra, que podríamos traducir por medida, era como se denominaba a un tipo de combate de esgrima, con ciertas normas muy estrictas, que servía para medir el valor y el honor de los combatientes. Uno frente al otro, sin el movimiento habitual de los duelos y la esgrima, como estatuas en las que sólo se mueve el brazo armado en torno a la cabeza del contrario y  un mandato: no apartarse nunca.
Aunque el origen de este tipo de duelos data de unos siglos antes, tuvieron cierto auge a finales del XIX y en la primera parte del XX. El objetivo principal del duelo era no apartarse, ya que así se mostraba la falta miedo y el valor más allá el dolor. Por lo tanto, acoger las heridas sin inmutarse era toda una prueba de esa resistencia y fortaleza. Una cicatriz en la cara viene a decir que no se apartó la misma a pesar de verla en peligro. No era una lucha a muerte y los daños no solían ser serios, ya que se protegían las partes que podrían conllevar heridas peligrosas. Pero bastaba con apartar la cara un poco con el objeto de evitar el acero del contrario para perder el combate y por lo tanto manchar el honor. Una vez heridos se ponía poco cuidado en la cura, para que la cicatriz fuera grande y bien visible.
Lógicamente, muchos de los soldados y líderes alemanes pasaron por esas organizaciones estudiantiles y participaron en algunos mensur, llevándose en algunos casos una schmiss de recuerdo en su rostro, para toda la vida. Otto Skorzeny libró trece duelos y en el décimo de ellos fue cuando recibió el corte en la cara que llevó con orgullo hasta su muerte. Según parece, los estadounidenses lo apodaron Caracortada precisamente por su schmiss.

Fuente: Dirdam

domingo, 6 de octubre de 2013

La Segunda Guerra Mundial en 7 minutos

Husares Negros (Schwarze Schar)


Las Husares Negros ( Schwarze Schar ) eran un cuerpo de voluntarios de origen alemán creados por Federico Guillermo , duque de Brunswick- Wolfenbüttel ( 1771-1815 ) para luchar en las guerras napoleónicas. El duque fue un duro oponente de la ocupación de su Alemania natal por parte de Napoleón Bonaparte. Formada en 1809, cuando estalló la guerra entre el Primer Imperio Francés y el Imperio austríaco , el cuerpo integrado inicialmente por una fuerza mixta , en torno a 2300 fuerte , de la infantería , caballería y artillería tarde de apoyo. 

Uniformados de negro con el escudo de la calavera plateada en sus sombreros, los voluntarios fueron apodados la Horda Negra o la Legión Negra , su éxito más conocido fué el resultado de la captura temporal del duque de la ciudad alemana de Braunschweig (Brunswick ) de los franceses en 1809. Los Husares negros se ganaron una reputación temible en la siguiente década , participando en varias batallas importantes, como el compromiso pre -Waterloo en Quatre Bras , el 16 de junio de 1815, donde el duque perdió la vida . Sin embargo , el reclutamiento , la sustitución de las bajas y las finanzas habían sido siempre un problema, y el cuerpo se disolvió a principios de los años 1820.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Así hablábamos hace 6.000 años

No es ningún secreto que todas las lenguas indoeuropeas modernas descienden de un mismo idioma llamado protoindoeuropeo. Investigadores y lingüistas han resucitado el sonido de aquella lengua.
El lingüista Andrew Byrd de la universidad de Kentucky (EE.UU.) ha presentado su versión de un texto traducido al protoindoeuropeo. La grabación, publicada por la revista 'Archaeology', permite hacernos una idea de cómo sonaba nuestro habla común hace miles de años.
La obra que lee el lingüista es una fábula llamada 'The Sheep and the Horses' ('Las ovejas y los caballos') escrita por el lingüista alemán August Schleicher en 1868 y que pasa por ser la primera pieza compuesta en vocabulario protoindoeuropeo. El experimento sonoro continúa y la fábula se actualiza periódicamente para reflejar la comprensión más actualizada de cómo sonaba esta lengua extinta.
En los años 90 lingüistas e historiadores crearon otra parábola corta en protoindoeuropeo reconstruido basada en 'Rigveda', una antigua colección de himnos en sánscrito. Andrew Byrd también presentó su versión de 'El Rey y el Dios' basándose en el trabajo de los lingüistas Eric Hamp y Subhadra Kumar Sen.





Fuente: RT

jueves, 26 de septiembre de 2013

Els Segadors, himno independentista catalán, es una oración judía del siglo XV

Lo dice La Vanguardia y lo podéis comprobar comparando las dos melodías. Sobre todo, fijaos en la melodía de Els Segadors a partir del segundo 40”.
¿Ahora ya no quedará duda alguna de quién maneja el proceso independentista, verdad?
No hay que ser Jung para deducir que la independencia catalana fué (y es) parte de la venganza judía por su expulsión, ocurrida en ese mismo siglo XV en el que fue creada la oración de la que nace el himno independentista. La falsa fama de tacaños de los catalanes provendría, lógicamente, de la infiltración judía en esta región ibérica. 

PD: Hay que recordar la última visita del Barça a Israel, donde los jugadores se colocaron, incluso, el gorrito ritual hebreo.



Fuente: http://www.rafapal.com/